Quizás me haya precipitado, de hecho, es lo más probable, pero no he podido evitarlo. Mi cabeza intentaba hacer lo que es considerado como lo más correcto, pero mis sentimientos eran otros y, normalmente, es mi corazón quien gana el pulso.
No quería que esto ocurriera, pero cuando algo ocurre, probablemente sea porque es todo lo contrario a lo que quieres que suceda.
La verdad es que hacía mucho que estas emociones no recorrían mi cuerpo, y no las echaba de menos. Y lo que seguro no echaba de menos eran los sentimientos que estas provocan.
Tenía otras cosas pensadas y de un momento a otro mi lista de prioridades da un giro de 180 grados.
En mis planes entraba yo. Simplemente yo.
Centrarme en lo que quiero hacer y en mí. Sin tener que dar nunca explicaciones. Sin tener que cuidar o pensar en alguien más que no fuera yo.
Todo iba bien. Yo era feliz y deseaba que todo siguiera tal y como estaba yendo, pero esa noche...
Esa noche apareciste tú, y yo con mis creencias y supersticiones me creí que era una señal del destino. De hecho, aún lo sigo creyendo. Fue algo en el preciso momento, en el preciso lugar, y no creo en las casualidades.
Mis sentimientos avanzaron como me temí que ocurriría. Avanzaron y no sé si al mismo ritmo que los tuyos.
Me siento como una niña pequeña imaginándome contigo. He creado miles de momentos perfectos en los que solo importábamos tú y yo...una locura, ya ves.
Y ahora mi lista de prioridades se convirtió en una lista de deseos y más deseos en los que solo aparecías tú. De un momento a otro pude ver que estaba tan ocupada con mis sueños que no me di cuenta de que quizás esto no me lleve a nada bueno. Precipitarme nunca ha ido ligado conmigo y no he hecho otra cosa.
Cuando imagino todo lo que podríamos ser juntos me doy cuenta de que nunca lo conseguiré. Me doy cuenta de que nunca podría ser tan feliz, porque las cosas en la vida no suelen ser tan fáciles.
A veces me animas a continuar soñando y de repente, con alguna palabra, haces que todo se esfume. En un soplo.
No sé qué será de ti ni de tus sentimientos. No sé que te lleva hasta mí o que te une, pero necesito que en algún momento seas transparente y me dejes ver todo lo que piensas, imaginas o sueñas.
Necesito que me des un pequeño empujón para seguir, porque me estoy planteando dejar esto a medias aunque me guste luchar por lo que quiero.
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