miércoles, 6 de julio de 2011

Durmiéndome entre tus dedos

La vida que nos acompaña a las espaldas abunda en exceso de pasos en todas direcciones. Pequeñas pisadas que intentan encontrar el camino correcto.
Yo lo único que busco es construir contigo castillos de arena indestructibles ante el mar, el viento y lo que nos echen.
Hacer las maletas juntos, mezclando hasta la ropa interior, para así conducir hacia lugares desconocidos hasta para los que allí viven. Entonces podremos rellenar con historias, escritas con tu letra intercalando la mía, todas las páginas de ese cuaderno de cubierta azul tan bonito que decidiste regalarme. No mientas, sabías que el azul era mi color.
Que tu hagas el café los miércoles y yo te lo agradezca. Que vaya caminando por las tantísimas aceras que tiene la vida y con una sonrisa orgullosa digas al verme llegar: ''Esa es mi chica''.
Busco sin encontrar. Aunque siempre tardo el tiempo que no tengo en darme cuenta de que he encontrado todo lo que buscaba.
''Chica joven busca el tiempo que perdió y el que otros le quitaron'' (¿o era al revés? bueno, eso que más da ahora). Si alguien lo encuentra pueden buscarme en el tercer sueño a la izquierda, callejón sin salida entre colchones y paredes que escuchan, pero no hablan...
Tú eres cada esquina de mi vida y cada escalón de ascenso hasta llegar a tocar las nubes, y el arcoiris, y todo lo que no está a mi alcance.
Sabes lo que quiero y lo que no, sabes que mirada es la que habla y cual la que tristemente no tiene nada que decir.
Has logrado descubrir poco a poco qué es lo que quiero que entiendas cuando digo que te odio o te grito que me olvides... ya sabes, un simple juego de contrarios.
Bufandas de colores y canciones sonando en el CD que te grabé. Suenan todas menos la número 3, la nuestra, rallada de tanto escucharla.
Sonrisas enmarcadas en madera, cartas de amor con olor a lavanda. Habitaciones llenas de secretos y paseos cubiertos de polvos de hadas, aunque no nos hacen falta, podemos volar sin ayuda. Juntos podemos todo.
Por saber, sabes hasta mi helado preferido y el color de la cucharilla que intento utilizar para tomármelo.
Sabes que día de la semana tienes que llamarme ''cariño'' y que no puedo despertarme sin que me digas: ''Vamos arriba princesa, tenemos un día más en el luchar''
Sé que mi perfume te hace enloquecer, y esos vaqueros que me regalaste... bueno, te gusto más sin vaqueros.
Te gusta verme danzar de un sitio para otro sin rumbo fijo y sonríes con dulzura cuando me quedo dormida esperando a que te duermas tú primero. Aunque esté dormida lo sé.
Llámame. En la marcación rápida de tu móvil me tienes en el número 1. 
Reserva para dos.. elige por mí, sabes que me encanta que lo hagas y que encima, aciertes. Mesa, lugar... elige y empezamos de nuevo nuestra historia, desde el primer momento en el que tu mirada se cruzó con la mía. Podemos fingir que nos estamos conociendo y reírnos de todos los que se lo creen. Reírnos de la vida y seguir caminando, juntos, pero tú con las zapatillas de colores en los pies, esas que te regalé aquel atardecer.
Ya te lo he repetido mil veces: ''Amor mío, juntos esto de la vida está chupao''.

2 comentarios:

  1. Elena, me has dejado estupefacta...de verdad, tengo los ojos enormes porque no me creo que hayas escrito una cosa tan tan bonita...de verdad, tia, es como para imprimirlo y enmarcarlo, y después divulgarlo por todas las esquinas para que la gente lo lea. En serio, es alucinante :)

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  2. Gracias Pilar, muchas gracias de verdad:)

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